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viernes, 22 de julio de 2011

San Miguel del Progreso, en Puebla... la distancia entre los discursos y las realidades



Algún día iré a San Miguel del Progreso, en Puebla. Irónico nombre para una población que se dice la más pobre de México, según los “papelitos” que reparten algunas personas en el sistema de transporte colectivo Metro, en la Ciudad de México.

La llamada “literatura gris” siempre me ha causado una particular impresión. Son como las historias que viajan de boca en boca y que a la postre pueden convertirse en milenarias leyendas. Después de centenares de años nadie sabe con certeza cómo empezó todo, quiénes fueron los autores, por qué empezó, aunque se pueda constatar el impacto de algunas historias en las culturas de los pueblos, o incluso del mundo entero, como lo ha sido la mismísima biblia (¡Oh!, el corrector de la computadora me señala con rojo la palabra, ¿qué tengo que escribir con mayúscula la primera “B” de “biblia”? ¡Caray, así de grande es el impacto!).

Los papelitos, panfletos, folletitos, volantes, plieguitos, o simples copias, son un tipo de impresión del que se han valido, principalmente, los grupos sociales que no están en una posición de poder que les permita con más facilidad acceder a medios más sofisticados y acordes a las normas; de hecho, con frecuencia, si no tienen fines comerciales, son generados por grupos subversivos contrarios al sistema imperante. Dado que precisamente son de “grupúsculos”, o se ven simplemente como basura, pocas veces se conservan.

Yo he colectado desde hace más de cinco años unos papelitos como los que coloqué al inicio del blog. Tengo casi 40. Procuro anotar en cada uno el día que lo colecté, en donde y una somera descripción de a quién se lo compre (una mujer, un niño, un hombre mayor, etc.).

La gran mayoría indican que vienen de Puebla. Muchos, realmente muchos, son de San Miguel del Progreso, donde al parecer siempre han estado mal. El Huracán Dean los azoló en agosto de 2007, como se lee. En otro papelito (no está aquí), dice “… nos afectó ceniza el día viernes 8 de enero del año 2010 todo seco el café y las milpas nos dejó sin nada…” En el año 2011 intensas lluvias. Parece que San Miguel está condenado a no tener progreso...

Para colmo de males revisé qué aparecía en el buscador. En un sitio especial que parece ser turístico presentan a San Miguel del Progreso, y describen así a su población indígena: “Habitantes indígenas en San Miguel del Progreso. 1960 personas en San Miguel del Progreso viven en hogares indígenas. Un idioma indígeno hablan de los habitantes de más de 5 años de edad 1602 personas. El número de los que solo hablan un idioma indígena pero no hablan mexicano es 397, los de cuales hablan también mexicano es 1197”. Ni hablar del discurso visual, coloco aquí la foto.



¡¿Quién redactó eso que está en internet?! Acaso la misma persona que escribió los papelitos que traen a la Ciudad de México para pedir dinero en el Metro. Como podemos ver hasta este punto, son contradictorios los discursos de los papelitos con cuando menos la foto publicada en internet, y con seguridad si acudimos a la realidad los hechos serán diferentes. La foto es hermosa, incluso muestra "progreso", observe la parte superior izquierda de este última foto, hay una antena de SKY.

Sin embargo, parece que van “mejorando” mucho en su discurso las personas que vienen a pedir dinero en el Metro. Uno de los últimos papelitos que recibí es como el verde (no, no está mal su monitor, el color es así, de “ese” verde). Sólo habla de la sierra norte de Puebla y su argumentación está más elaborada: “… pero somos el resultado de una historia que un gobierno nos esclavizó durante quinientos años.”

Tengo papelitos escritos a mano, de todos tamaños, colores, tipografías y prácticamente todos están impresos en papeles de colores chillantes (amarillo, morado, rojo, azul, naranja y por supuesto, verde). Estadísticamente la gran mayoría explican que vienen de Puebla.

Algún día daré mi siguiente paso e iré más allá del papelito: dialogaré con alguna de las personas que los entregan en el Metro, o más aún, iré en busca de esa paradisíaca palapa que aparece en la fotografía, iré a San Miguel del Progreso, en Puebla.

Entonces les contaré.