jueves, 19 de agosto de 2010

Mar de Oaxaca

Sentada en la playa ante el brioso oleaje de aquel mar de Oaxaca, mojada de lluvia, mojada de mar, recordé escurridizos fragmentos de la poesía del gran escritor oaxaqueño, Andrés Henestrosa. Conocí su obra cuando estudié Literaturas Hispánicas. Longeva vida (¡más de cien años!), hermosas letras. Ahora entiendo por qué. Henestrosa conservó emotivas imágenes del mar de Oaxaca porque vivió durante su tierna infancia muy cerca de sus playas. Acaso fue preñado desde entonces por el mar con los sentimientos que sustentaron toda su obra, como un suave y remanente oleaje de salobres palabras.

Fue realmente un privilegio colaborar con la Universidad del Mar. Fui invitada por su sede Puerto Ángel, en Oaxaca, para dictar un curso de redacción de textos de divulgación científica para sus investigadores. Cálido y húmedo ambiente, abrigador recibimiento. Eso sí, trabajo muy arduo durante por lo menos seis horas diarias. Cinco en clase, otras más en casa. El resultado fue impresionante.

Encontré en esta sede de la Universidad del Mar una gran abundancia de conocimientos, de todo tipo. Muchísimos de gran novedad que constituyen el cuerpo de sus actuales investigaciones. Compartí entonces ante los asistentes al curso: el punto no es que les sugiera qué fuentes científicas pueden consultar para comunicar algún aspecto de la ciencia, tienen tanto que ofrecer que de un solo documento de los que leí (en formato más bien científico), bien pueden generarse veinte diferentes productos de divulgación científica de altísima calidad y para todos los medios de comunicación.

¡Qué riqueza!

No obstante la frecuente lluvia, ante el ocasional cielo despejado también se aclaraban ideas, lavadas, pulcras, brillantes. Con ellas entre todos se amasaron creativos textos de divulgación.

Carmen, Leticia, Isabel y Catalina me ofrecieron el privilegio de compartir con ellas un admirable proceso, porque sus aportaciones se relacionan vívidamente con sus temas de investigación.

Me enteré que los ofiuros, enigmáticos seres marinos, pueden sorprendernos con comportamientos privados (¡claro, vinculados a su reproducción! ¡a qué más!), que podrían avergonzar el mismísimo Marqués de Sade. Material digno de ser consignado en toda una novela. Con seguridad será tema de al menos una entrañable narración.

Por otra parte, no sabía que las tortugas marinas tienen pico, y que existen grandes diferencias entre las distintas especies; todas, excepto una, son carnívoras. Siempre pensé que las tortugas eran vegetarianas. Conocer sus hábitos de migración puede transportarnos a escenarios diversos y a vivir de cerca la saga de la sobrevivencia de especies que se niegan a morir.

“El pez grande se come al chico” parece una cita muy gastada hasta que conocemos el proceso de bioencapsulamiento, vital en los actuales cultivos acuáticos. Criar peces para satisfacer la demanda comercial, así como criar vacas o cerdos, no es trivial. Para complementar su alimentación con vitaminas, darles medicamentos, o literalmente colorear su carne, se requiere de microorganismos que literalmente son “cargados” con lo que necesiten los peces. Así, reducidísimas criaturas vivas alimentan lo que será luego nuestro alimento. Con este proceso se obtiene un mejor tamaño, sabor y color en los peces, por lo cual pueden venderse a mucho mejor precio. Pronto leeremos este artículo de divulgación.

Finalmente, vincular al mar mismo con el inagotable mar de la literatura nos puede ofrecer la gran oportunidad de que seres de carne y hueso, con nombre y apellido, protagonicen legendarias historias, dignas de convertirse en milenarios mitos. No sé si finalmente la autora decida dejarle esta propuesta de título a su contribución divulgativa: “La trágica y penosa historia de un manso y gigantesco pez oaxaqueño”. El corolario de esta narración sería una historia real, ¡porque lo es!

En el seno de Oaxaca se han gestado grandes aportaciones a la cultura y al desarrollo del pensamiento humano. Es evidente que también los mares oaxaqueños tienen mucho que ofrecer. Con seguridad éste es sólo el inicio de un gran proyecto de divulgación científica que encabezará la Universidad del Mar. Será un honor continuar colaborando en lo que ello conlleve.

2 comentarios:

Matalote dijo...

Me encanta la idea de recibir novedades de Oaxaca y romper un poco con el centralismo de la producción editorial de divulgación científica. Que bueno que existen los talleres y el intercambio de ideas entre el DF y la provincia. No olvides informarnos sobre la publicación de los artículos.
Saludos

Libia E. Barajas dijo...

¡Y a nosotras nos encanta recibir porras desde Alemania! Incluyo a las asistentes al curso, quienes con razón deben estar satisfechas con lo que han hecho, ¡y más que harán! Claro que informaremos sobre la publicación de los artículos. ¡Gracias de nuevo por el alentador mensaje!