miércoles, 14 de septiembre de 2011

El aspecto financiero de las expediciones científicas en la Nueva España

El costo de las expediciones españolas al Nuevo Mundo fue monumental, y ninguna otra nación invirtió tanto en ellas, con razón Humboldt “Ningún gobierno europeo ha sacrificado sumas más considerables que el español para fomentar el conocimiento de los vegetales”… claro que las investigaciones iban mucho más allá que los vegetales.

El Ministerio de Hacienda de España e Indias no sólo cubría los gastos completos de la expedición, también pagaba la publicación de los resultados científicos obtenidos de ellas. La primera publicación de la Expedición Botánica de Hipólito Ruiz y José Pavón (1777-1788) a los reinos de Perú y Chile fue: “Quinología o tratado del árbol de la quina o cascarilla, con su descripción y la de otras especies de quinas nuevamente descubiertas en Perú”. Pese a todo la Real Hacienda no tenía tantos recursos, así es que recurría a la solicitud de donaciones que hacían posible sobre todo estas publicaciones.

Consta en documentos históricos que la planeación financiera de las expediciones era de lo más escrupulosa: partidas para libros, instrumental científico (que se adquiría en el extranjero e implicaba gastos extra por la transportación), amén de que al amparo de estas exploraciones nacieron profesiones científicas formales: directores científicos, dibujantes e instrumentistas.

La asignación del salario fue una cuestión que debió crearse, y de director en director, o dibujante en dibujante, los montos cambiaban drásticamente. Hipólito Ruiz tuvo un sueldo de 1,000 pesos al año, al igual que todos sus asociados científicos. A Martín Sessé en México se le asignó un salario de 2,000 pesos al año, aunque quizá se consideró que él también fungía como Director de Jardín Botánico de México.

Bartolomé Sureda, uno de los encargados del mantenimiento de los instrumentos científicos en la expedición de Hipólito Ruiz, tenía asignado un salario de 600 pesos anuales. Un sueldo que no era desdeñable para la época, sin embargo, si consideramos la lentitud con la que en ocasiones recibían el pago, las deudas ya se habían acumulado hasta el cielo cuando por fin llegaba el dinero.

Este tema, desarrollado sesudamente por María Luisa Martínez de Salinas Alonso, y otros temas interesantísimos están compendiados en el libro: “De la Ciencia Ilustrada a la Ciencia Romántica”. Un docto recorrido histórico por la historia de las expediciones científicas a la Nueva España pero desde perspectivas que pocas ocasiones tenemos oportunidad de conocer: las expediciones científicas y la Real Hacienda, el comercio de la ciencia en el siglo XVIII, política internacional y expediciones científicas en el siglo XIX.

Lo único que me hace suspirar es que lejos, muy lejos se ve que alguna vez se aplique a México una frase similar a la que Humboldt escribió sobre España: “Ningún gobierno europeo ha sacrificado sumas más considerables que el español para fomentar el conocimiento…”; el gobierno mexicano invierte poco, y mal… pero esa es otra historia. Si le interesa le libro, ojalá lo encuentre, ¡y disfrútelo!¡Es genial!

2 comentarios:

JorgeLaris dijo...

Me interesa mucho el libro, lo voy a buscar.

Libia E. Barajas dijo...

¡Disculpe que le responda hasta hoy! ¡Qué bien que le interesa! ¡Hace mucha falta este tipo de investigación histórica!

¡Gracias por su mensaje!

Libia