miércoles, 16 de marzo de 2011

La Big Picture (I)


La construcción del conocimiento, de cualquier tipo, implica conexiones, interrelaciones, construcciones imposibles de crear de la nada. Siempre existe algo antes. El cúmulo de neuronas que nos acompañan al momento de nuestro nacimiento apenas se interconectan lo suficiente para permitirnos las funciones vitales, el resto de las interconexiones neuronales se establece a partir de la experiencia, de vivir la vida. Por eso son tan importantes los primeros años de la infancia.

Los esquemas básicos de conocimientos que creamos nos permiten identificar realidades a partir de las relaciones que éstas tengan con nuestros antecedentes. Y si no tenemos antecedentes, ¿qué pasa? ¡Los creamos! ¡Qué caray! ¡Como si fuera tan difícil!

Cuando Colón llegó a América descubrieron una realidad tan nueva que era imposible de asimilar sin puntos de comparación. El tomate es un ejemplo. Aunque castellanizaron el nombre tomado del náhuatl (tomatl) durante siglos no fue consumido en Europa porque lo consideraban tóxico, por su parecido al fruto de la mandrágora. El tomate fue nombrado en Italia como pomo d'oro (manzana dorada), y en Francia como pomme d'amour (manzana del amor), y se generalizó su uso hasta el siglo XVIII, cuando comprobaron que no sólo no era tóxico, ¡sino que era delicioso! ¡Hoy nadie se puede imaginar muchas recetas “clásicas” de pastas italianas sin tomate!

Así es que parece perfectamente humano que le enjaretemos un modelo a una realidad dada, por nueva que sea, y gracias a ello, le damos sentido y finalmente la entendamos… o pretendamos entenderla.

Si así funcionamos para interpretar realidades tan concretas, como un tomate, ¡qué nos espera con las realidades abstractas! Y agreguemos un plus, ¿qué hacemos con las realidades con las que no somos contemporáneos?

Los historiadores se han enfrentado a la problemática de acotar, o extender, demasiado los parámetros a partir de los cuales establecen los marcos para interpretar la historia. ¿Qué se toma en cuenta y luego qué se prioriza, en lo temporal y en lo geográfico, para establecer primero los hechos y luego todo lo que los generó y en qué derivaron finalmente?

Aquí tenemos una foto. Podemos identificar lo obvio: hombre, joven, tez morena, cabello muy corto, sin orificios o tatuajes evidentes, vestido de blanco, cultura occidental, no tiene rasgos orientales ni nada evidente que lo circunscriba a una etinia o filiación religiosa. Fácilmente podríamos inferir que se poseen todos los elementos para hacer un montón de juicios como que no tiene tatuajes evidentes (o perforaciones) porque es alguien apegado a ciertas normas sociales occidentales, pero la verdad es que la gran mayoría de quienes vean esta foto no sabrían casi nada sobre el hombre de la imagen y sobre las circunstancias en las que fue fotografiado.

Durante décadas la historia de la ciencia se concentró en desarrollar concienzudamente estudios de caso, penetrando a una gran profundidad en detallitos (como escribir un larguísimo tratado sobre los ojos del hombre de la foto), que establecían narrativas monolíticas, con frecuencia anacrónicas, y que fragmentaba realidades desengarzándolas de otras realidades y contextos mucho (¡pero muchísimo!) más amplios.

Se habla poco, por ejemplo, de la influencia de la Reforma Protestante en el desarrollo de ciertas ciencias en los países del norte de Europa. Se sataniza (a mi juicio) demasiado, por otro lado, el papel de la Iglesia Católica en el lento desarrollo de la ciencia en España. Cierto es que no podemos negar hechos aplastantes, pero hay que conocer y reconocer el contexto completo. En algunas clases he encontrado estudiantes realmente sorprendidos al saber que las famosas brujas de Salem (acaso las más conocidas), hayan sido juzgadas y condenadas (muchas de ellas a muerte) por puritanos protestantes; parece ser que la mayoría cree que fue la Inquisición española, católica, que protagonizó hechos no menos reprobables.

Devanar el sentido de un hecho histórico particular con un puntillismo espectacular puede ser valioso, en tanto no pretendamos interpretar factores que sí requieran de otros elementos que no están incluidos en el hecho específico que analizamos. Por ejemplo, elucubrar sobre las motivaciones y sentido de la sonrisa del hombre en la foto y su vestuario. O sobre el sitio donde fue tomada la fotografía, incluso, la hora del día. Esas explicaciones sin duda requerirían de algo más de lo que nos ofrece esta foto simplemente. Trate de hacerlo ahora mismo, pretenda responder: ¿por qué sonríe el hombre de la fotografía?

Lo difícil de la investigación en historia es precisamente establecer los marcos temporales, geográficos, culturales, económicos, más todos aquellos que contribuyan a reconstruir el “verdadero” sentido del hecho que se estudia. En ocasiones no se cuenta con las partes del rompecabezas que completan la imagen. ¡Vaya, a veces incluso no se cree que sea un rompecabezas! En tales casos no podemos adjudicar mala intención a quien no considera más factores, ¡para ellos no existe nada más! Como para cualquier lector, ahora no existe más que esta foto, y no hay nada que apunte a que neguemos que esté completa.

Ese es el principio de la teoría de la big picture, que terminaremos de explicar en la siguiente entrega, mañana mismo... ¡mañana mismo!

2 comentarios:

Matalote dijo...

Hallo Libia,
que interesante entrada. Comparto abosulutamente tus comentarios sobre la difícil labor del historiador de la ciencia. Eso mismo hace la atracción hacia esa labor aún más interesante. Hay demasiado por conocer, por descubrir y sobre todo, por reinterpretar. Como dices, por más que te acerques al contexto histórico de un objeto, siempre hay elementos que quedan desconocidos y dificultan su interpretación. A mí me interesa mucho la época 1500-1800 en Europa porque ahí se da la transición del conocimiento medieval a moderno.
Que interesante suena el ejemplo de la foto, espero con ansia la siguiente entrega.

Saludos

Libia E. Barajas dijo...

¡Muchas gracias por el mensaje! ¡Es muy alentador saber que alguien comparte mis aficiones y concepciones académicos al otro lado del mar! ¡Ya está la segunda parte de la "big picture"!¡Mil gracias de nuevo!¡Hasta el próximo martes!